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La viveza
criolla a veces sirve
Una noche
circulaba yo con la Vespino por la autopista española, cosa que está
totalmente prohibida acá, pero como nunca pasa nada… hasta que te pasa.
Yo seguía largándome por la banquina para llegar antes a casa. En un
determinado momento veo que un coche me hacía cambio de luces desde muy
atrás, y dale una y otra vez.
Cuando
ya casi lo tenía encima me ponen las luces de colores que llevan en el
techo...¿sabés?... |
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Da la
casualidad que era justo a la entrada de una Estación de Servicio, y me
hice el loco como que no era conmigo. Haciendo caso omiso de la
autoridad me paré en un surtidor a echar nafta, y al lado mío los que te
dije, los cuales sorprendidos por mi actitud me cayeron encima como
perros rabiosos... Pero mi respuesta fue: ¿Pero era a mí?... Y
ellos dijeron, “pero ‘joder’ si es que no había más nadie que Ud”... El
final fue que todo quedó en una gran meada y yo prometí que nunca lo
volvería hacer con tal de que no me multaran...
A todo esto el empleado de la Shell con la manguera en la mano me
dice “Pero los conoces de algo? porque es raro que no te multaran”...
“Yo que sé hermano, pero sabés qué? te digo que tengo el tanque lleno,
que no voy a echar nafta”...jajaja.
Por una vez la viveza criolla me había salvado.
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